Pintura -> Preparación de superficies

Limpiar las brochas


Cuando ejecutáis un trabajo de pintura que implica algunos días de trabajo es aconsejable limpiar las brochas cada vez que interrumpís. Si tenéis prisa existe una alternativa, podéis en efecto envolver la brocha en un folio de papel de aluminio y colocarlo en el congelador del frigorífico. El día sucesivo será suficiente dejarlo descongelar por una hora para después iniciar nuevamente el trabajo.

Si en cambio tenéis tiempo a disposición es mejor proceder a la limpieza de la brocha.  Si habéis utilizado el esmalte tenéis que meter la brocha dentro de un bote, manteniéndolo vertical , que contenga aguarrás que cubra enteramente las cerdas.

En el caso de que hayáis utilizado esmaltes al agua será suficiente lavarlas bajo un chorro de agua. Ejecutar el último lavado con las cerdas para arriba, dirigidas al chorro de agua, a fin de que este alcance la base de la brocha removiendo cualquier residuo de pintura.

Cuando las cerdas de la brocha estén bien secas, les aconsejamos estrecharlas con una goma elástica de forma que quedan compactas. Si se han roto algunas cerdas o han quedado plegadas lateralmente conviene cortarlas y emparejarlas.

Atención!
Cuando utilicéis disolventes para limpiar las cerdas, no arrojéis estas substancias  por los tubos de descarga, porque son altamente contaminantes y provocan graves daños al ambiente.

(la imagen fotográfica procede del archivo de Wayphoto)



 



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